Decían que era justo, creativo, valiente y tenaz. Y razón no les faltaba… pero también tenía una grave enfermedad que envenenava su sangre haciendo que sus ojos, tan enrojecidos, fuesen incapaces de ver más allá de ignorancia, incultura y estupidez en todos los que le rodeaban.
Y no era ese su pecado, sino su maldición, porque hubiera sido justo, creativo, valiente y tenaz de no haberse dejado cegar por tan amargas bilis. Fueron muchos los que, viéndole sufrir, pensaron en acercarse para ofrecerle remedio, pero les inspiraba tanto temor que desistían al figurar que, aún habiéndole curado, sus cabezas podían rodar por el suelo de la Plaza Mayor por el hecho de que el Rey sospechase de otros propósitos distintos a los logrados.
Y ese era el dolor, de los que ansiaban salvar su alma…
…(continúa)
Francha Menayo escribió,
junio 23, 2009 @ 7:09 pm
Como acabará todo?
Francha Menayo escribió,
octubre 9, 2009 @ 8:32 pm
Lo terminaras algun dia?