Epístolas de Baltasar

Querído Padre:

Esta mañana he sentido, como otras veces, que núnca dejaré de ser tan insignificante como una estrella en la cúpula celeste. Me esfuerzo día a día por formar parte de esta sociedad, pero resulta tan complicado que todos mis esfuerzos se escapan por el agujero de la bolsa y al final solo queda un montoncito de arena junto a los piés (éso si bajas la cabeza para mirarlo).

Por ello te pido, Padre mío, que reces por que encuentre sentido a mis esfuerzos. Bien sabes que sólo busco el bien y la paz para todos, pero parecen no querer escucharlo. Mi voz no silencia su gritos y sufro de la ignorancia que no puedo remediar.

He pasado todo el día meditando, como tu me enseñas. Buscando en mi recuerdo los errores que me llevan a la fría prisión de la soledad, y sigo sin encontrar la llave. Querido Padre, solo la presencia de tu alma es capaz de consolarme.

Tu hijo que te honra,

Baltasar

…(siguiente epístola)

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2 comentarios hasta ahora »

  1. 1

    Francha Menayo escribió,

    Baltasar sigue por esa senda y encontraras la paz


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